El Don Juan de Richard Strauss es una música maravillosa y muy abierta a toda clase de interpretaciones. Exige máxima concentración desde el primer compás, y a la Sinfónica de Bilbao y a Günter Neuhold les gusta ese tipo de repertorio exigente, ante el que sólo es aceptable una actitud: la de la flecha a punto de dispararse, con la cuerda ya bien tensa y todos los sentidos comprometidos. Hay otros repertorios en los que esa actitud no se mantiene, y este programa de temporada también mostró ese rostro, con una Octava de Beethoven con un interés escaso. Paréntesis o receso entre dos monumentos como son las sinfonías 7 y 9, la número 8 era la tercera sinfonía del compositor programada en este curso, y pasó algo desapercibida para el público y diría que para todos, músicos incluidos. Las mentes y los oídos estaban puestos en el resto del…
Comentarios