Una de las primeras iniciativas de la Sibelius Society tras su creación en 1930 fue la de propiciar la ejecución londinense de las obras de Sibelius y la grabación de las mismas. Para ello se eligió al director finés Robert Kajanus quien entre 1930-32 grabó con la London Symphony las sinfonías 1, 2, 3 y 5, Karelia, Tapiola, El festín de Baltasar y La hija de Pohjola. El proyecto se vio interrumpido por la muerte de Kajanus en 1933 y a partir de aquel momento, Sir Thomas Beecham en Londres y Serge Koussevitzky en Boston compitieron por obtener el beneplácito de Sibelius a sus respectivas grabaciones del ciclo sinfónico y por la cesión de los derechos del estreno de la Octava sinfonía, que Sibelius nunca llegó a componer.Mientras Beecham se convertía en el profeta de Sibelius en Europa, en EEUU Koussevitzky tenía que competir con emisiones…
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