Me parece que el inicio de estas líneas debe estar dedicado a la Orquesta Sinfónica de Salta y su conductor, el maestro Jorge Lhez. Un organismo que depende del Estado, sin problemas, con muchos músicos de elevada categoría, alguno de los cuales puede estar en agrupaciones musicales del primer mundo sin envidiar a nadie. Anoche, por ejemplo, brindaron una gran versión de una de las sinfonías más relevantes y conocidas del compositor austríaco Gustav Mahler. Densa, poderosa, larga, tierna, angustiosa, que sin duda revela los conflictos espirituales del autor y al mismo tiempo, el ansioso amor que sentía por esposa, Alma Schindler con la que se había casado meses antes de terminar de escribir la obra.
A la cabeza de la orquesta su conductor, ejerció el dominio de los que saben, de los que conocen en profundidad el material sonoro y los…
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