Sospecho que el regisseur Rudolf Frey se inspiró en el legendario Nabucco de Hans Neuenfels para la Deutsche Oper de Berlin al proponer este Nabucco cómico-dramático, con hebreos universalizados como contemporáneos de clase media, y babilonios militaristas ebrios de poder y amantes de un lujo representado por cortinado de fondo áureo y una mesa de banquetes. Al comienzo, Ismael, un pusilánime de anteojos y bluejeans es confrontado por una elegantísima Abigaille que le trata con un desprecio sólo reservado a los ex amantes que no han sabido estar a la altura de las circunstancias. Esta amante despechada se transforma luego en una especie de celebridad política y cinematográfica que goza de su poder hasta el punto de bailar con sus monísimas botitas largas y entre sus guerreros mientras canta su programa de gobierno en la cabaletta “Salgo…
Comentarios