No hace mucho me preguntaba a qué se debía que uno de los buenos directores de nuestro país no hubiera venido nunca a Salta. Pareciera que lo hubiera llamado. Tuvimos la suerte de ver en acción al maestro Javier Logioia Orbe, quien no solo satisfizo las expectativas, no solo habló al final del concierto alabando a la orquesta local, sino que mostró valentía al traer un programa que se salió de lo muy escuchado, junto a la vitalidad, precisión y conocimiento que ya conocíamos de mucho antes por lo que se publicó de él en medio locales y del exterior. Músico apasionado, si, pero sin tensiones, tranquilo, reposado, amable, educado, discípulo de los insignes Calderón y Scarabino. Realmente un placer haberlo tenido.Arrancó con la romántica obertura que Berlioz introduce luego en su ópera Benvenuto Cellini. Trata de describir los avatares de…
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