Poco a poco, aunque con una lentitud que a algunos se nos hace exasperante, sigue aflorando parte de ese impresionante patrimonio musical español del siglo XVIII. Ahora le toca el turno a Giacomo Facco, compositor y violinista que fue una de las cabezas visibles de esa maravillosa invasión de músicos italianos que sufrió España en el comienzo de la dinastía Borbón. Como en casos anteriores, la tarea de exhumación musicológica ha corrido a cargo de un extranjero, mitad argentino y mitad italiano: Aníbal E. Cetrangolo.Cetrangolo, director del grupo Albalonga, acaba de editar dos discos de Giacomo Facco. Uno de ellos es una zarzuela titulada Amor es todo invención. Júpiter y Amphitrión y el otro, la segunda parte de los conciertos para violín Pensieri Adriamonici (Opus 1), cuya primera parte fue grabada en su día para Deustche Harmonia…
Comentarios