Los nacionalismos musicales en la expresión sonora académica surgieron como una necesidad de los músicos que reconocieron en sus raíces el sonido propio de su tierra. Ahora parecen algo común habida cuenta de las herramientas que posee el ser humano para intercomunicarse, pero cuando comenzaron a surgir a mediados del siglo XIX, como tímido camino entre lo clásico y lo romántico, era difícil comprender la música autóctona de las montañas rusas, las expresiones tan coloridas y vívidas del sur español o la influencia gitana de la Europa Oriental, para mencionar, solo como ejemplo de muchas muestras de ese género. En esa tarea estuvo, por caso, Mijail Glinka, uno de los compositores que fundó la escuela nacional rusa. De él escuchamos la obertura de su ópera Ruslan y Ludmila, que cuenta la historia del héroe que salva a la doncella de las…
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