Luego de su triunfo con su regie de Die Soldaten dos años atrás, el Festival de Salzburgo decidió averiguar como Alvis Hermanis se las vería con una ópera totalmente diferente. Así fue que le tocó este Trovatore que transcurre en una pinacoteca parecida a la National Gallery londinense y a muchas otras por el color rojo oscuro de sus paredes. O tal vez sea el Palazzo Pitti, porque en una de esas obviedades que ya de entrada infantilizan una puesta, Ferrando señala al retrato rafaelino de Agnolo Doni para indicar que se trata de Manrico.
Es un Ferrando que con vestimenta contemporánea se apura a arrear con una banderilla italiana a la última tanda de turistas de ese día, y les muestra adustos retratos renacentistas italianos mientras les cuenta la historia de los retratados, a saber, todos los demás personajes de la ópera representados por…
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