Cuatro años han pasado desde la publicación de su anterior recital en solitario, Santo. Son muchos para la principal estrella masculina de la Decca (con permiso de Jonas Kaufmann). Pero tienen una explicación sencilla: se han publicado diversas grabaciones de integrales, preferentemente en DVD (La sonnambula e I puritani de Bellini, La Cenerentola, un segundo Barbiere -en Virgin-, Zelmira, y Matilde di Shabran de Rossini), que han recogido la expansión del repertorio a través del Rossini serio -lástima la ausencia del Otello de Pésaro- en el que Flórez reina indiscutido como contraltino, pero también hacia papeles que, aun siendo muy agudos, son más líricos, como corresponden a los de Giambattista Rubini con Bellini, y que en el caso de Arturo revelan claramente los límites del instrumento. En un intento legítimo de ampliar su…
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