Si “Psyche” es el motivo conductor de la edición de este verano del Festival de Lucerna, con el objeto de estudiar la poderosa influencia de la música en el espíritu, qué mejor que confrontar ese objeto con un concierto dedicado a uno de los compositores cuya vida espiritual más ha dado que hablar. Sobre las crisis nerviosas de Robert Schumann aún no se ha dicho la última palabra, pero en lo que aquí nos concita, no está de más recordar los tres momentos anímicos que representan las obras que conforman el programa de esta noche. Schumann escribió la Obertura, scherzo y finale prácticamente de un tirón, empujado por la feliz recepción de su Sinfonía “Primavera”; la Fantasía para piano y orquesta, compuesta a renglón seguido y que constituye el germen del Concierto en La menor, refleja el entusiasmo del autor por el matrimonio con Clara…
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