La pasada primavera, en una crítica titulada 'Nunca hubo mujer bella que hiciera muecas ante el espejo' se alababa desde estas páginas el recital que Mirella Freni ofreció en el Auditorio Nacional de Música. En aquel texto se resaltaba la habilidad de Freni para dosificar sus mermados recursos y mostrar sus mejores armas, lo que la llevó a ofrecer un interesante recital y triunfar sin discusión.Sin embargo, el pasado día dieciséis superó con creces las mejores expectativas. No se puede hablar de una cantante mayor que hizo muy bien lo que pudo, sino de una maravillosa soprano que dio una lección de calidez, de fraseo, de valentía, de arrojo, de fuerza. En definitiva, fue un recital muy emocionante.Como siempre en estos casos, las cosas no empezaron bien y O del mio dolce ardor resultó poco atractivo. A partir de ahí, todo fue éxito, un…
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