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"Un alma que canta": ha muerto Magda Olivero

Maruxa Baliñas
"Un alma que canta": ha muerto Magda Olivero
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La soprano italiana Magda Olivero (Saluzzo, 25 de marzo de 1910; Milán, 8 de septiembre de 2014) ha fallecido el 8 de septiembre a los 104 años de edad, por problemas de salud vinculados a su avanzada edad.

Superviviente de una época ya muy lejana, inició su carrera en 1932, se retiró para criar a sus hijos en 1941, volvió a los escenarios en 1952, debutó en el Met neoyorquino en 1975 y siguió cantando hasta su retirada en 1981, aunque posteriormente a esta fecha aún hizo algunas grabaciones.

Inició sus estudios musicales a los seis años, tocando el piano, pero pronto se pasó al canto, no tanto por la belleza de su voz como por su potencia y capacidad de recordar los textos. Tras pasar por diversos profesores, y serle recomendado en varias ocasiones que abandonara sus esperanzas de hacer carrera como cantante, fue Luigi Gerussi quien consiguió desarrollar su voz y darle una formación técnica tal que le permitió seguir cantando profesionalmente hasta más allá de los setenta años.

Debutó en 1932 (Lauretta en Gianni Schicchi), y en 1933 ya se presentó con un pequeño papel en el Teatro alla Scala. Hasta 1941 su carrera se desarrolló con fluidez pero sin éxitos arrolladores, en buena medida porque competía en los escenarios italianos con algunas cantantes que aún hoy seguimos considerando míticas. Destacó en papeles de soprano ligera pero también hizo otros muchos más drmáticos, incluyendo una Elsa en Lohengrin (contrato que ella atribuyó a una 'venganza' personal del director Tulio Serafin).

Entre 1941 y 1951 se mantuvo alejada de los escenarios, dedicada a su matrimonio con un destacado industrial italiano y en parte fue debido a la insistencia de Cilea, quien la consideraba una intérprete ideal para su Adriana Lecouvreur, que acabó retomando su carrera en 1951 (cuando ya Cilea llevaba meses muerto).

Para muchos fans de Olivero, esta segunda etapa de su carrera es muy superior a la primera. Con los años la voz de Olivero mejoró, adquirió más fuerza y profundidad y sobre todo mejoró su expresividad -que siempre había sido uno de los grandes factores de su éxito- hasta el punto que se discutió su superioridad sobre Callas. Debutó en EEUU en 1967 con una Medea y en el Met en 1975, a los 65 años, gracias a la insistencia de Marilyn Horne.

Se retiró en 1983 tras la muerte de su marido, pero en los años siguientes aún cantó en recital y en 1993 hizo una nueva grabación de su gran papel como Adriana. Se mantuvo en buena salud vocal y personal hasta hace muy pocos años, e incluso físicamente parecía más joven de su edad real.

Si en sus primeras audiciones se llegó a decir que "No tiene voz. No tiene musicalidad. No tiene personalidad. No tiene nada. Que cambie de profesión", en la actualidad Magda Olivero era considerada la última de las grandes cantantes veristas y una figura absolutamente mìtica. La explicación parece clara y la daba la propia Olivero cuando se le entrevistaba: "Si uno se limita a cantar, sin poner nada de su corazón o de su alma, lo que queda es sólo un canto bonito ¡y no un alma que canta!".

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