Poco menos de diez minutos es la duración de la premiada composición del joven músico mexicano Juan Pablo Contreras. Su Laberinto de la soledad no puede ser otra cosa que los disímiles sentimientos del desarraigo. Contreras nació en Guadalajara, Estado de Jalisco, México y desciende por parte de madre de una concertista de piano, integrante además de la orquesta sinfónica de esa ciudad. Por tanto lleva en su alma la música de su país y en su intelecto la rigurosa formación adquirida fuera de él. Contreras afirma que la obra se basa en textos de Octavio Paz. No seré tan necio de negar lo que el propio autor dice pero me queda la impresión de que leer al premio Nobel de su país le debe haber recordado su identidad básica, cimiento para una partitura muy bien construida, que la orquesta entregó con la vitalidad que sabe encontrar su…
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