Hace un tiempo que René Jacobs afirmó que las voces de mezzosoprano eran las únicas capaces de hacer justicia a los papeles de castrado, lo que llevó a que algunos le acusaran de renegar de su pasado de contratenor. Hasta que conoció a Bejun Mehta, cuya voz y técnica excepcionales le convencieron de que era uno de los pocos de su cuerda que merecían encarnar papeles protagonistas de castrado contralto. Y así le dirigió en el debut discográfico en solitario con el recital Ombra Cara (Harmonia Mundi), una magnífica selección de papeles escritos fundamentalmente para Senesino, en la que si sorprendentemente estaba ausente Giulio Cesare, por el contrario ya figuraba Orlando, título elegido íntegro para debutar ambos en el sello Archiv. Efectivamente, frente a otros colegas, el americano destaca por la homogeneidad de registros, sin problemas…
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