Según recoge Adelaïde de Place en el folleto que acompaña al disco, cuando Levesque de la Ravallière publicó en 1742 por primera vez las canciones del rey de Navarra, Thibaut de Champagne (s. XIII) escribió: "Que no se piense que la música antigua ofrece al oído los mismos encantos que la moderna. El gusto varía según los siglos; lo que fue encantador entonces, puede parecer insípido por su gran simplicidad".Y sin embargo los gustos han vuelto a cambiar, y la música religiosa medieval, especialmente la polifonía primitiva, que hace pocos años era casi un producto exótico o propio sólo de estudiosos muy especializados, es cada vez más apreciada por un público, a veces ni siquiera aficionado a la música clásica, que encuentra en ella espiritualidad, o relajación, o esa simplicidad que tan ajena le parecía a Ravallière, pero sobre todo…
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