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Tras la ponencia
Los inicios de la reconstrucción de la razón de Elías Díaz, Ignacio Henares Cuéllar, profesor de la Universidad de Granada habló de
Poder político, ideología y estética, un detallado análisis de los antecedentes ideológicos del
retorno al orden pedido por Eugenio D'Ors, uno de los principales teóricos de la estética de la época autárquica. Henares Cuéllar llamó la atención de los asistentes hacia el desprecio por la música que compartían los intelectuales de la Generación del 98 con la protofascista Acción Española de Ramiro de Maeztu.Angel Medina, profesor de la Universidad de Oviedo y pionero de los estudios musicológicos sobre el período franquista inició su conferencia
Música española 1936-1956. Cortes, continuidades y premoniciones denunciando la exclusión del trienio bélico 1936-39 de buena parte de los estudios sobre la música del franquismo, para a continuación proponer una sectorización en cuatro períodos (1936-39, 1940-46, 1946-50 y 1951-56) a los efectos de su estudio. Medina discute el tópico de la
sordera musical del franquismo y afirma que la despreocupación musical de la dictadura fue consecuencia de la propia organización del régimen en el que no tuvieron cabida asociaciones corporativas de compositores que velasen por la pureza estética ni editoriales periodísticos de denuncia de las desviaciones de la misma. Sin embargo, el franquismo supo utilizar la música al servicio de la propagación de sus ideales: Imperio, Caudillaje, Unidad de España, etc. mencionando como ejemplos los bien conocidos himnos
Cara al sol de Juan Tellería y
Montañas nevadas de Enrique Franco.Medina, que distribuyó unos folios en los que se reproducían manifestaciones sobre música de influyentes teóricos de la época, reivindicó la obligación que tiene el investigador de tratar objetivamente la información aún en los casos en los que sus protagonistas están vivos como sucede en el caso de Enrique Franco o de Luis de Pablo. Finalizó su intervención proponiendo un proyecto de estudio sobre la recepción y aceptación de la música propagandística durante el franquismo.La única comunicación musical de la jornada fue
Antecedentes de la vanguardia española en la música de los 50 de Marta Cureses, autora de diversas biografías autorizadas de compositores españoles actuales. Bajo el pretexto de estudiar el caso de los compositores Gerardo Gombau y Joaquín Homs, Cureses reivindicó la aplicación de la teoría de las generaciones a la historiografía musical española del siglo XX, según el conocido modelo establecido por Enrique Franco. Ante la dificultad de aplicar ese modelo a la realidad musical del período autárquico, Cureses planteó diversas hipótesis acerca de como pudieron haber sido los hechos y de como se hubiera establecido la cronología de haber sido otros los hechos, terminando su discurso con una cita, acerca de la función del historiador, del teórico pronazi Eduardo Cirlot.En la mesa redonda de clausura intervino el Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, quien reinvindicó la obligación que tiene el historiador de llamar a las cosas por su nombre, recordando la conferencia de Elías Díaz que matizó recordando que Dionisio Ridruejo fue conciliador al regreso de la División Azul, como ejemplo de que los hechos hay que exponerlos en toda la crudeza para poderlos analizar. Afirmó que el franquismo no evolucionó sino que, por el contrario, fue una dictadura brutal hasta el último día de vida de Franco y que la muerte de este en la cama, fue la prueba del fracaso de la oposición. Ya en el coloquio, afirmó que uno de los éxitos del franquismo fue conseguir que los españoles aceptasen "cambiar sus libertades por 600" en referencia a los populares coches utilitarios de la casa Seat de los años 60.
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