La televisión italiana propuso hace unos días Senso de Visconti, con aquella inolvidable escena inicial que muestra al teatro en un patriótico Trovatore anti-austríaco, precisamente una escena que, según se dice, ayudó a reconstruir el teatro después del incendio de 1996.
Il trovatore que presentó la Fenice en los últimos días del verano, no fue una novedad sino que es réplica de la versión del 2010. La producción escénica de Mariani es poco interesante. Tiene la principal virtud de interponerse entre Verdi y el espectador. Con los tiempos que corren eso es mucho, pero no basta. Los movimientos escénicos son tratados de manera sumaria y lo que se ve es, a veces muy previsible, otras de mal gusto (¡ese caballo blanco!).
A pesar de este recuerdo, concurrí al teatro, como muchos, atraído por la presentación de Gregory Kunde en el papel del…
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