Lutero justificaba su expolio de las mejores melodías de su tiempo, incluidas católicas y profanas, para sus corales religiosos en que "no hay que dejar una buena melodía en manos del diablo", y esa es la motivación que parece tener también Robert Prizeman en este disco. El repertorio de música para voces blancas, con ser amplio, admite de muy buena gana estas nuevas incorporaciones, algunas de las cuales, como la versión coral del 'Allegretto' de la Sinfonía nº 7 de Beethoven, tienen además una larga tradición.El resultado es un disco muy personal: adaptaciones de obras gregorianas y de canto llano, junto a arreglos de algunas de esas grandes melodías que siempre resultan agradables de oir. Los textos también son originales o litúrgicos, pero siempre adaptados por el mismo Robert Prizeman, excepto en el caso de Silencium, que se basa en…
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