Dicen que Diógenes se paseba por el atestado centro de Atenas, a plena luz del día, con un candil encendido, 'buscando un hombre' (o una mujer, se entiende; él se refería al homo sapiens-sapiens). Viendo a la Compañía Nacional de Danza, habría tenido que desistir. Yo, como afortunadamente ya encontré un hombre hace algunos años en otra compañía en la que tampoco abundan (y mira que me costó, por cierto), cuando veo a Nacho y sus secuaces, me entretengo en buscar un alma, que para el caso, es lo mismo. Y tampoco doy con ella.La Compañía Nacional de Danza tiene un elenco de espléndidos bailarines a los que les han extraído el alma; ya ni sienten ni padecen. De vez en cuando, a alguno se le escapa algo de humanidad por los poros - porque al fin y al cabo, nadie empieza a bailar si no es por una prioridad artística - y súbitamente, como al…
Comentarios