Conozco a un buen tenor que ganó un jamón en un concurso abierto a todos los estilos musicales que había convocado una emisora de radio para promocionar a cantantes noveles. Como el jurado era analfabeto, el primer premio, un millón de pesetas y la grabación de un disco, lo ganó un cantante de rock duro con un tema que llevaba por título un excremento.Mi amigo se consoló diciéndome que los concursos eran un juego de azar. Vale. Pero si la palabra "azar" aún se asoma de vez en cuando a nuestra boca es por una sola razón: el minucioso fracaso de los científicos en crearle una lógica a los sucesos que carecen de ella. De hecho, en este país todavía hoy sufrimos las consecuencias de injertarle una "n" en el ombligo a este vocablo que acostumbramos a usar para justificar lo injustificable. El caso es que el autor del delito, un cirujano…
Comentarios