Los bajos de la Bastilla convocaban a inicios de noviembre al público para el concierto más íntimo de los propuestos por el Festival de Otoño en esta cuadragésimo tercera edición. El violista Antoine Tamestit ejercía de maestro de ceremonias, acompañado de su colega Garth Knox y de la violinista Carolin Widmann en un concierto para obras a solo de viola o en dúo. Pese a lo reducido del formato, lograron acaparar la atención del público parisino, que ocupó la sala por completo.
Las dos piezas para viola sola que interpretó Tamestit marcaron un fuerte contraste. Por una parte, el estreno de Olga Neuwirth supuso un notable éxito a nivel de recepción. Su Weariness Heals Wounds, a veces obsesiva, por momentos desconcertante en sus abruptas rupturas de la lógica discursiva –totalmente deliberadas–, lograron un generoso aplauso del público. En…
Comentarios