Corigliano es un compositor formado para escribir música clásica. Claro, viene de un hogar que respiraba música, pues su padre fue el legendario concertino de la Orquesta Filarmónica de Nueva York durante veintitrés años y su madre concertista de piano y pedagoga. Elegía, como su nombre lo indica, es una composición lamentosa y está escrita de modo incidental, a sus veintiocho años, para una obra de Broadway intentando, cosa que logra, dar a la música el particular sentimiento de Helena de Troya enamorada a la sazón de un joven que tenía la mitad de su edad. Su inicio a cargo del triste sonido de dos maderas, va lentamente desembocando en un climax que en su brevedad termina por diluirse en un fraseo casi inaudible. Después vino Arcano, como su nombre lo indica, oculto, desconocido, una obra realmente complicada autoría del conductor…
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