Como en el caso de la producción de Tristán e Isolda representada inmediatamente antes, también la nueva producción de Un ballo in maschera fue idióticamente anunciada en el web site de la Royal Opera House como una historia de “amor ilícito.” “Amor ilícito” parece ser la expresión para atraer a la ópera a un público que, como frecuentemente ocurre con las llamadas casas de ópera internacionales, incluye gente lastimosamente banal. En el caso del Covent Garden, muchos van a comer en las mesas que hoy no dejan un foyer libre para caminar y lo obstruyen todo con zonas reservadas a empresas u organizaciones ansiosas de obsequiar a sus donantes preferidos con una última copa de champagne antes de la fiestas. En esta ocasión los agraciados por champagne, salmón y otras delicadezas fueron confrontados con la peor producción de Ballo in…
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