El cierre por refacciones del teatro del Covent Garden en 1997 permitió a la administración de la Royal Opera House llevar a cabo una eficiente masacre laboral en su coro estable, que pasó de más de setenta a menos de cincuenta personas. Como se trata de un coro que garantiza empleo hasta los sesenta y cinco años, muchos de los licenciados se retiraron a esa edad. Resultado: cuando la casa volvió a abrir a fines de 1999, un coro estable mermado y con edad de cuarenta y ocho para abajo debió confrontarse con la necesidad de mezclarse constantemente con contratados freelance a lo largo de una temporada de once meses y un promedio de intervenciones corales de aproximadamente veinte títulos, todos ellos con ensayos frecuentemente intercalados. Luego de remar a lo largo de doce años que incluyeron los duros de la transición, Terry Edwards se…
Comentarios