Abrió el acto el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que abundó en los conceptos vertidos el año pasado, quizás con un punto de insistencia. Del pregón se encargó esta vez Risto Mejide, que lo hizo en forma de carta a su pequeño hijo Julio explicándole qué puede significar la voz del ser humano. Comenzó diciendo que no sabía a qué se debía su elección y confieso que yo tampoco, ya que no lo veo especialmente relacionado con el mundo lírico. Pero, a un nivel quizás algo superficial, habló bien y no dejó pasar la oportunidad para referirse a la voz interior y referirse a lo que significaba utilizarla de un modo u otro (los ejemplos fueron el caso Snowden o el del pequeño Nicolás) hasta acabar sumándose (justamente) a la condena por los actos recientes de París. Incluyó un pequeño párrafo en catalán (tampoco entiendo por qué cambió de…
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