A los nueve años vio su primera ópera (Carmen) y a los dieciocho se presentó como voluntario a trabajar en la Ópera Real Danesa, que lo nombró director artístico nueve años después. Su Anillo del Nibelungo, ese donde Alberich exhibe como oro el corazón que acaba de arrancar a un joven nadando en el Rhin, le acarreó una fama similar a Chereau y Kupfer. Para el momento de inaugurarse como director artístico de la Royal Opera House en el Covent Garden en el 2013 Kasper Holten (Copenhague, 1973) había producido ya más de sesenta óperas.
“Escuche ésto” me pide Holten durante nuestra entrevista en su oficina del Covent Garden. De su celular sale una facilita danza popular con panderetas y todo. “¿Sabe qué es? ¡Wagner a los 24! Estoy preparando una producción de La prohibición de amar” Rumores no confirmados de los cuales ya se ha hecho eco la…
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