En esta reseña me ocuparé del segundo reparto sin agregar nada sobre los elementos comunes, salvo anotar que me han parecido más forzadas las rebuscadas simetrías de la puesta en escena (ejemplo típico, al final de la obertura aparece la protagonista con sus hijos en un cuadro sin sentido, como en cambio lo tiene en el principio del segundo… Bellini y su libretista sabían cuándo y por qué hacer entrar a sus personajes: la aparición de Norma es con ‘Casta diva’ y ni un segundo antes…).
Como lo que ha cambiado respecto al primer reparto de Norma son los cantantes principales, a ellos me referiré, anotando al pasar que Palumbo y su orquesta me parecieron mejor aún que el día anterior y el coro, al menos en la escena última de Oroveso, algo más desajustado en sus ataques.
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