La fuerza perseverante que nadie le supone, un lirismo sin límites, la súbita herida producida por la daga de un rasgueo imprevisible, todos los timbres posibles y casi todos los imposibles -que también los contiene la infinita paleta de color de la guitarra-, esos arpegios de un cromatismo increíble y acuoso por la inserción de las más bellas disonancias posibles, tan misteriosas, redondas y brillantes como gotas de rocío. La guitarra que siempre soñé, toda la esencia del instrumento, en un CD, ya saben: apenas 12 cm de diámetro, sólo 15,40 g de peso. La música, de Leo Brouwer; claro. La interpretación, de Elena Papandreu, clarísima, diáfana, emotiva.Leo Brouwer es de esos raros artistas que se elevan por encima de los límites de las clasificaciones: guitarrista, director y compositor, sabe, ante todo soñar belleza y traducirla en…
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