Hubo un tiempo en que me interesó saber algo sobre el vino, las uvas empleadas para su fabricación, las denominaciones de origen, las diferencias entre un caldo de crianza, el llamado reserva y el gran reserva. Incluso me atrajo conocer un poco los de siempre prohibitivos vinos franceses, los italianos y sobre todo los alemanes.1 También he probado el tokay húngaro -el mismo que engolosina al barón Ochs von Lechernau-, excelentes oportos, el sake japonés, tal o cual tinto argelino y australiano y varios chilenos, si bien estos últimos son en realidad trasplantes de la casa Torres allende los Andes.Naturalmente, excluyo ahora a nuestros vinos generosos, champañas y cavas, licores y aguardientes, pues no hacen al caso. Pero hablando de Torres, mi amigo Luis el de la Lonja me reservó durante varios años las seis botellas de Waltraud -un…
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