Cómo acercarse a ese complejo monumento, a ese inestable islote blancuzco que tal vez o tal vez no está a punto, mientras lo miramos fijamente, de sumergirse hacia quién sabe qué abismos. En este año conmemorativo se ensayarán sin duda todos los enfoques posibles: el psicoanálisis tendrá su parte en el banquete, los deconstructivistas pondrán a punto sus destornilladores, no faltará el que hurgue en el cesto de la ropa sucia ('Todo el mundo sabe que Melville era homosexual; lo que quizá ignoren ustedes es que fue espía del kaiser y que violó a su tía a los doce años'), o el iluminado que señale el carácter profético ('es evidente: un fanático con barba que derriba algo enorme y brillante') del texto. Habrá también, esperemos, algún que otro ingenuo que se lea el libro como se hacía antes, del principio al final, y nos señale con ojo más…
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