Escuchar en directo una obra como Una vida de héroe es un placer que incumbe a varios sentidos, un espectáculo musical en el que lo escenográfico tiene suma importancia, empezando por la densa selva de atriles y sillas que aguardan sobre el escenario antes del inicio del programa. Strauss, como otros compositores de su época, tiene el poder sugestivo de convocar a un acontecimiento, a una cita de las que marcan buena parte del balance de una larga temporada. La música de Strauss se presagia, se paladea al entrar en la sala, y se vive intensamente mientras acontece. La Sinfónica de Euskadi hizo una excelente Una vida de héroe de la mano de un maestro preciso y elegante, que narró a Strauss en la plenitud de su estilo, con todas sus malicias, exposiciones arrogantes y escondites y claroscuros. Jun Märkl hizo que la orquesta se sintiera…
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