La teatralidad queda en Turandot un tanto relegada hasta el punto que hay autores que hablan de un oratorio pagano, sin embargo, la fuerza escénica compensa esta característica y hace perfecto el enlace entre palabra y música.En Turandot podemos identificar, al menos, ocho melodías auténticas de China. No en vano, el propio Puccini escribió al Museo Británico para conocer partituras originales y trabajó con más ahínco que en Madama Butterfly.El coro de jóvenes del primer acto y la melodía que representa a la princesa como hija del emperador son buenos ejemplos de ello. Los tres ministros -que utilizan tres canciones populares chinas- y 'Liu' son portadores de temas musicales del lejano país revestidos de formas italianizantes.De hecho, una de las ideas que seducían al maestro, era la de jugar con motivos desconocidos. Puccini hace esto…
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