Georges Aperghis (Atenas, 1945), hijo de un escultor y de una pintura, cuenta que descubrió la música a través de la radio y, luego, gracias a unas lecciones de piano que le daba un amigo de la familia. Instalado en París desde 1963 se introdujo en el serialismo con los conciertos del Domaine Musical, en la música concreta escuchando las obras de Pierre Schaeffer y de Pierre Henry y se sintió fascinado por las primeras composiciones de Iannis Xenakis. Durante siete años dudó entre dedicarse a la pintura o a la composición musical, arte en la que declara orgulloso su autodidactismo.En 1970, decidió emprender su propio camino creativo con La Tragique Histoire du nécromancien Hiéronimo et de son miroir (para dos voces femeninas: cantada y hablada, un laúd y un violonchelo), una pieza compuesta para el Festival de teatro de Avignon en la que…
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