Esta nueva confrontación con la Mahagonny incomprensiblemente esquivada por un tifón ocurrió al atardecer del día en que la BBC se la pasó informando sobre el más devastador huracán jamás registrado, el que destruyó a Vanuatu y otras islas del Pacífico. Casualidad, obviamente, pero la atmósfera de fin del mundo anticipada por la obra de Weill y Brecht no pudo ser mas premonitoria, esta vez como alusión al efecto invernadero en progresiva destrucción de un mundo donde algunas catástrofes parecen demasiado lejanas para que nos preocupemos. ¡Que clarividente es esta gema nihilista! ¡Y que sosones esos espectadores que hoy no parecen rebelarse contra nada, en contraste con aquellos londinenses revolucionarios y renovadores que en los setenta respondían a la guerra de Vietnam yendo a ver algo parecido a Mahagonny, el Rocky Horror Show! ¡Como…
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