El amplio escenario del Jones Hall pareció quedarse pequeño para acoger la amplia plantilla instrumental y vocal exigida por esta obra maestra de Verdi. La disposición de la orquesta fue la habitual, con las cuerdas agudas a la izquierda y las graves a la derecha del director; tras ellas, viento y percusión. Sin embargo el coro, ubicado al fondo del escenario, se dividió por sexos, con las voces masculinas situadas a la derecha y las femeninas a la izquierda. Los cuatro solistas vocales se colocaron, dos a dos, a ambos lados del director. Cuando el tenor sardo Francesco Demuro encaró el primer versículo del ‘Kyrie eleyson’ sus características vocales quedaron bien definidas. Se trata de una voz potente, con un timbre verdiano brillante y un magnífico registro agudo. Demuro cantó con entrega y pasión; únicamente se le podría haber exigido…
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