Entrevistas

“Casa da Música está abierta a todos los tiempos"

Paco Yáñez

lunes, 13 de abril de 2015

Entrevista a António Jorge Pacheco (primera parte).

Celebramos en 2015 la primera década de existencia de la Casa da Música de Porto, uno de los auditorios peninsulares a los que hemos prestado más atención en los últimos años. Desde su inauguración, el 14 de abril de 2005, Casa da Música desarrolla, en el marco del espectacular edificio diseñado por Rem Koolhaas, una apuesta por dar a conocer la historia de la música en toda su extensión y variedad de estilos: del renacimiento al jazz, del barroco al pop, de las vanguardias al rock, de la música tradicional portuguesa a los cientos de encargos que han actualizado dichos repertorios en Porto, temporada tras temporada.

En 1998, e invitado por uno de los principales valedores del proyecto Casa da Música, el pianista Pedro Burmester, António Jorge Pacheco (Porto, 1960) entra a formar parte de un gran equipo al frente de cuya dirección artística se encuentra en la actualidad (a lo que hemos de añadir importantes cargos por él asumidos, como la coordinación de la programación musical en la capitalidad europea de la cultura Porto 2001, el formar parte de la dirección del Réseau Varèse, o su participación como jurado musical en la Bienal de Venecia). Es por ello que, además de su gran cultura, sensibilidad y amor por la música (con especial mención para la de nuestro tiempo), se antojaba idónea esta celebración en Casa da Música para entrevistar a su director artístico, a un António Jorge Pacheco que es también actualidad por haber recibido de la embajada de Francia en Portugal, el pasado 13 de marzo, el título de Caballero de las Artes y de las Letras; en cuya ceremonia de entrega Pacheco afirmaba deber buena parte de su formación «como ciudadano a la matriz civilizadora francesa, empezando por los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad»; reconociendo, asimismo, que «en los tiempos que corren, en los que la sociedad en que vivimos parece saber el precio de todo y el valor de nada, conviene aquí recalcar mi creencia profunda en el valor intrínseco de la cultura, en la libertad de creación y en el derecho a la especulación intelectual y estética y, por tanto, al error».

Paco Yáñez. En primer lugar, quisiera felicitarlo por la reciente distinción que ha recibido del gobierno francés, que supongo es a título personal, pero también como director artístico de este gran proyecto institucional que es Casa da Música.

António Jorge Pacheco. No sé cuáles son las motivaciones directas para esta condecoración recibida de Francia; aunque, naturalmente, habrá una relación con mi función aquí en Casa da Música. La condecoración es atribuida a título individual; por tanto, soy yo quien la recibe, y no Casa da Música, pero tengo la certeza de que ha influido mucho en esta condecoración aquello que se ha realizado aquí para promover la música contemporánea francesa, sobre todo. Creo que eso ha pesado mucho.

Paco Yáñez. En 2012, especialmente (año dedicado en Casa da Música a Francia). 

António Jorge Pacheco. E incluso antes, pues ya habíamos tenido aquí una fuerte presencia de compositores contemporáneos franceses, como de muchos otros países; pero de Francia, especialmente; y claro, sobre todo en 2012, aun con la desgracia de no haber contado con la presencia de Pierre Boulez, por motivos de salud; pero estaba todo programado para que hubiera venido dos veces a Casa da Música, inclusive una vez para dirigir al Remix Ensemble, pero eso no llegó a acontecer, por razones de salud de Pierre Boulez, que, como sabemos, está muy frágil.

Paco Yáñez. Esta semana Pierre Boulez cumple, precisamente, 90 años, aunque he escuchado que su estado de salud es muy delicado.

António Jorge Pacheco. Él no está bien, y ha tenido que cancelar su presencia en diversos conciertos que se le tributan como homenaje.

Paco Yáñez. Volviendo a lo que es la organización de Casa da Música, hablamos de la dedicatoria del año 2012 a Francia, y ello es parte de una tradición en el auditorio portuense: vertebrar la programación en torno a un país-tema cada año; en 2015 a Alemania, pero ya lo ha sido a Italia, a Estados Unidos... ¿Cuándo surge la idea del país-tema, y cómo se lleva a cabo?

António Jorge Pacheco. Comenzamos este ciclo dedicado a países en 2007, y por varias razones: para una Casa da Música que se presenta al público con una diversidad tan grande de programación, desde la música antigua hasta la música clásica, romántica, contemporánea, jazz, música electrónica actual..., es difícil presentar cada temporada una programación que tenga una coherencia, porque el riesgo era acabar siendo una Casa da Música que hiciera actividades diversas pero sin esa coherencia. Entonces, pensamos en que el hecho de cada año dedicarlo a un país y profundizar en el conocimiento del repertorio de ese país durante ese año, con lo más representativo de cada país, que puede ser también en el jazz o en la música pop o electrónica, era una forma, y es una forma -que ha funcionado bien- de construir una narrativa dentro de la programación que diera coherencia al todo que es Casa da Música y que ayudara a construir lo que creo que hoy existe. En abril de 2015 hacemos 10 años desde la apertura, y creo que lo que se ha conseguido en diez años, que es muy poco tiempo para una institución, ha sido dar la imagen de una identidad de programación muy fuerte, de la que las personas pueden gustar o no, pero creo que no hay dudas de aquello que hoy en día es Casa da Música, que es una casa que está abierta a todos los tiempos históricos musicales; pero creo que también se ha reconocido, incluso internacionalmente, por ser una casa que apuesta con mucha fuerza por la música de nuestros días, por la música contemporánea, por los creadores contemporáneos.

Iniciamos este ciclo de países-tema en 2007, justamente con España, que fue el primer país sobre el que nosotros pusimos el foco durante una temporada, y tuvimos a importantes compositores españoles, con encargos y estrenos, como fue el caso de Mauricio Sotelo, Alberto Posadas, y otros. En 2007 también comenzamos el ciclo de los compositores en residencia, con un compositor que sea una gran figura internacional. En 2007 comenzamos con Emmanuel Nunes, el mayor compositor portugués de los últimos 50 años, por lo menos. En 2008, siendo la temporada dedicada a los países nórdicos, a Escandinavia, fue Magnus Lindberg el compositor en residencia. El 2009 lo dedicamos a Brasil, mas no teniendo Brasil una gran figura de la música contemporánea actual, fue la ocasión en que tuvimos como compositor en residencia a Jonathan Harvey, del que tenemos gran nostalgia, ya que infelizmente murió hace pocos años: una gran figura de la música, gran compositor, gran ser humano, gran hombre, que dejó un gran recuerdo en Casa da Música. Después, en 2010, tuvimos a Austria, pero la compositora en residencia fue otra finlandesa: Kaija Saariaho. En 2011 el país-tema fue Estados Unidos, pero el compositor en residencia fue un alemán, Wolfgang Rihm, si bien tuvimos como compositor en asociación a Steve Reich, del cual hemos hecho ya dos encargos. 2012 fue dedicado a Francia, y entonces tuvimos como compositor en residencia a Pascal Dusapin, y como artista en asociación a Pierre Boulez, que por las razones que ya he dicho no pudo venir. El 2013 lo dedicamos a Italia, y fue Luca Francesconi el compositor en residencia, y Salvatore Sciarrino como compositor en asociación; si bien Sciarrino, por razones de salud, tampoco pudo venir a Casa da Música, pero tocamos numerosas obras de Sciarrino, muchas de ellas en su estreno portugués, pues nunca habían sido tocadas en Portugal. 2014, el año pasado, fue dedicado a Oriente; la compositora en residencia fue Unsuk Chin, y el artista en asociación fue Péter Eötvös, que estuvo presente como director y como compositor. Y este 2015 lo dedicamos a Alemania, con una gran retrospectiva de Helmut Lachenmann.

Pero, además de todo esto, Casa da Música siempre ha creado un vínculo muy fuerte con los creadores vivos, con los compositores que viven en nuestro tiempo, lo cual para nosotros es muy importante; recuerdo a muchos que por aquí han pasado, y siempre sin que Casa da Música tome un partido desde el punto de vista estético: nosotros queremos mostrar aquello que existe dentro de los diversos lenguajes, de las diversas estéticas contemporáneas, para mostrar que la música contemporánea no es sólo una cosa, sino muchas cosas y muy diversas; y, así, pasaron por aquí Steve Reich, que ya estuvo dos veces; Brian Ferneyhough; James Dillon; Harrison Birtwistle, que ya estuvo aquí dos veces, recientemente en noviembre, para el estreno de su concierto para piano Responses: Sweet disorder and the carefully careless (2014), con Pierre-Laurent Aimard y Péter Eötvös dirigiendo; Tristan Murail; Johannes Maria Staud; Mark-Anthony Turnage, que es otro mundo, no tiene nada que ver con esta estética; Mauricio Sotelo; Alberto Posadas; Michel van der Aa...; por lo cual creo que casi ninguno de los grandes compositores vivos no ha estado en Casa da Música: todos ellos han estado aquí. 

Pero, también, los grandes intérpretes de la música contemporánea, sean maestros o sus principales ensembles, algunos de los cuales han venido varias veces, y así fue el caso del Ensemble Modern, que ya ha estado dos veces; del Ensemble intercontemporain, que ha venido tres veces; musikFabrik; Klangforum Wien; Ictus Ensemble..., prácticamente todos los grandes ensembles de música contemporánea ya han pasado por Casa da Música.

Además de esto, hay una gran preocupación por cierto repertorio del siglo XX de periodos que fueron más olvidados y de obras que son fundamentales del siglo XX que nunca habían sido tocadas en Portugal; y recuerdo que hicimos, por ejemplo, el estreno portugués de Gruppen (1955-57), de Stockhausen; o la versión original de Amériques (1918-21), de Varèse, que tampoco se había hecho nunca en Portugal; o las dos grandes obras de Iannis Xenakis: Terretektorh (1965-66) y Nomos Gamma (1967-68); hoy, por ejemplo, la tercera versión del Hymnen (1969), de Stockhausen, que, al menos que yo sepa, nunca se ha tocado en Portugal; las obras para orquesta que ya hemos tocado y las que vamos a tocar este año de Lachenmann son estrenos en Portugal. Por tanto, lo que pienso es lo siguiente: cuando nos acordamos de que pasaron más de 80 años entre el estreno de la Novena sinfonía (1822-24) de Beethoven y que fuera tocada por primera vez en Portugal, pues esto es lo que nosotros no queremos que vuelva a pasar; queremos que las mismas obras del gran repertorio que están presentes en los grandes centros europeos sean tocadas en Casa da Música, a veces incluso en el mismo año, ya que tenemos aquí estrenos mundiales; pero que no haya otra vez estos lapsos de 50, 60 ó 70 años entre el estreno mundial de las grandes obras y que se puedan escuchar en Portugal tanto tiempo más tarde; eso es lo que queremos que no acontezca. 

Paco Yáñez. ¿Y tienen pensado algunos países-tema para los próximos años?

António Jorge Pacheco. Claro, pero no los puedo decir.

 

Mesa redonda en la Casa da Música de Porto en abril de 2010. De izquierda a derecha: Pierre Boulez, Hervé Boutry, Antonio Pacheco y Laurent Bayle.

 

Paco Yáñez. Ha citado usted una serie de importantes compositores; pero, ¿a cuáles echa especialmente de menos?

António Jorge Pacheco. Yo he tenido el privilegio, en estos 20 años que llevo en esta profesión, de conocer, tratar y crear complicidades con grandes personalidades que me han marcado mucho, como mi proximidad y amistad con Emmanuel Nunes. También la relación que tuve con Jonathan Harvey, muy afectuosa y que me marcó mucho; o las varias ocasiones en que he estado con Pierre Boulez, que cambiaron mucho la idea que muchos teníamos de Pierre Boulez, y que es una persona mucho más abierta de lo que podamos imaginar, que para nada es una persona ortodoxa y cerrada, poco abierta a lenguajes; es exactamente lo opuesto: una persona con una inteligencia fulgurante y un sentido del humor finísimo. Yo le pregunté, en una de las últimas veces que estuve con él, que ya que había dirigido en los últimos años a compositores que antes no quería dirigir, como Janáček, Scriabin, Bruckner..., pues qué es lo que le faltaba por dirigir aún. Él lo pensó, y me dijo: «Si fuese más joven, yo iba a dirigir el último Verdi, como Otello (1879-87)». Y también hemos de añadir que es alguien que ha apoyado a muchos jóvenes compositores que él mismo ha dirigido: obras de Enno Poppe, de Frank Zappa, de Olga Neuwirth, de Dai Fujikura; por tanto, alguien que ha sido muy generoso al apoyar a jóvenes compositores con un lenguaje totalmente diferente del suyo, que no tenían ninguna afinidad estética con su música, pero que él quería abrir y no cerrar, como caminos de la música. Pierre Boulez es una personalidad que me ha marcado mucho. Con Péter Eötvös también he creado una relación muy especial, de gran empatía.

Paco Yáñez. ¿Podemos esperar que Péter Eötvös vuelva a Casa da Música en los próximos años? 

António Jorge Pacheco. Sí, creo que sí.

Paco Yáñez. Y aunque ya no sea posible, ¿con qué compositores del siglo XX que ya no están entre nosotros le queda realmente pena a António Jorge Pacheco de no haberlos tenido en Casa da Música?

António Jorge Pacheco. Yo tuve muchas oportunidades de conocer a Stockhausen, pero nunca quise conocerlo personalmente: preferí mantener la imagen de lo que es su música, mejor que conocer a la persona. Creo que en los últimos años Stockhausen entró en una deriva de creerse un dios en la Tierra, lo que lo llevó a una personalidad que ya no me interesaba conocer... Me hubiese gustado conocer, por ejemplo, a Claudio Abbado, que fue una gran figura y un gran defensor de la música contemporánea y que, como ya ha fallecido, pues no tendré ese privilegio... Pero, sí: hubo algunos que nunca he querido conocer personalmente, que no me interesaban; Stockhausen es uno de ellos, y tuve varias oportunidades: en festivales, en comidas, y nunca quise hablar con él... Luciano Berio, claro, al que me hubiese gustado haber conocido personalmente. También me hubiese gustado haber conocido personalmente a John Cage, que es una figura desconcertante. A Ligeti, claro; pero que también era una persona difícil, yo estuve con él una vez y no era fácil hablar con él... A Bruno Maderna, también.

Paco Yáñez. Hablamos de los países-tema como elemento fundamental para organizar la programación de Casa da Música; pero otro factor que condiciona y favorece mucho esa amplitud histórica a la hora de programar es la división tripartita de los conjuntos instrumentales residentes, con la Orquestra Barroca, la Orquestra Sinfónica do Porto, y el Remix Ensemble. Y a estas formaciones habría que añadir el Coro Casa da Música. Cuatro formaciones, por tanto, residentes en un mismo auditorio. ¿En qué momento piensan que ésa es la forma más adecuada para articular la programación de Casa da Música?

António Jorge Pacheco. Desde el principio, y antes. Yo comencé a trabajar para esta organización en 1999, con vistas a cuando Porto fue capital europea de la cultura, en 2001. En los primeros documentos que organizamos sobre lo que habría de ser Casa da Música decíamos que debería estar allí residente la Orquestra Sinfónica do Porto; debería haber un grupo de música contemporánea, que no lo había en Portugal a nivel profesional; debería haber un coro profesional en Porto, que no lo había; y debería haber una orquesta barroca profesional, que tampoco la había. Por tanto, desde 1999 siempre lo hemos tenido presente como visión de futuro para Casa da Música, que llegó más tarde. El coro fue el último grupo creado; se creó en 2009. Creo que fue un momento afortunado y una feliz coincidencia el que yo me hubiera cruzado en su día con Paul Hillier, cuando aún estábamos pensando quién podría ser el maestro titular del coro, y sin que en realidad yo tuviese esperanzas reales de que Paul Hillier pudiera ser el titular del coro, le dije: «Paul, vamos a crear un coro, un ensemble vocal...»; y él se interesó cada vez más en la conversación; y, al final de la comida, me dice: «pues estaba interesado en ser yo, por qué no»; y, claro, fue una sorpresa increíble; y de esa conversación surgió que Paul Hillier fuese el maestro titular hasta hoy, y fue él quien creó el coro.

Paco Yáñez. ¿Es el Coro Casa da Música una estructura profesional?

António Jorge Pacheco. Los cantantes son profesionales, pero no trabajan aquí de forma permanente. El único grupo que es permanente en Casa da Música es la Orquestra Sinfónica do Porto. Todos los demás son freelance, pero tienen una programación estable; y sí, son profesionales todos.

Paco Yáñez. Y a la hora de crear la programación anual de Casa da Música, porque tenemos a cuatro directores: Paul Hillier, director del Coro; Laurence Cummings, director de la Orquestra Barroca; Baldur Brönnimann, que desde 2015 es director de la OSP; y Peter Rundel, director del Remix Ensemble; todos estos grupos no funcionan autónomamente, conviven en una programación orgánica en la que incluso hay conciertos en los que tocan dos de estos conjuntos: una parte puede ser el Coro y otra el Remix; o la Orquestra Barroca y la OSP; etc.; lo cual es un caso único en la Península Ibérica con este grado de organicidad entre los grupos residentes. ¿Cómo trabajan y proponen esa red de conciertos tan elaborada a lo largo del año?

António Jorge Pacheco. Para mí, el momento más excitante es cuando abro la hoja de papel en blanco; la del 2016, por ejemplo: en blanco, y comienzo a pensar... Por el hecho de que tenemos varios festivales a lo largo del año, que son ciclos temáticos con una orgánica propia, comienzo a pensar en el repertorio del país-tema que le dé sentido, intentado siempre dar una perspectiva histórica; y es por eso que, a veces, en un mismo concierto podemos tener al coro cantando música antigua y en la segunda parte al Remix tocando música contemporánea. Esa parte de trabajo es, inicialmente, muy solitaria; y, por tanto, soy yo el que la hago con el papel en blanco; pero sé que tengo directores musicales que entienden y que son solidarios con mi visión, y a los cuales es fácil entusiasmar para este tipo de combinación orgánica de programaciones: todos ellos está muy interesados en esta historicidad y en esta presentación orgánica; y, entonces, de hecho, es muy fácil, ya que ellos entienden muy bien qué es Casa da Música y qué es, desde un punto de vista conceptual, lo que nosotros queremos hacer en esta Casa.

Paco Yáñez. Podemos decir, así pues, que la programación de obras surge de usted, de António Jorge Pacheco.

António Jorge Pacheco. A veces tengo tan sólo una idea, pero no sé las obras; tengo una idea, un concepto... Entonces, hablo con los directores, y les pregunto cuáles son las obras que ellos creen que encajan allí. Es decir, no soy yo quien conoce todas las obras, es imposible; es un diálogo, siempre. Y a veces, los directores tienen mejores ideas que yo, lo cual es óptimo.

Paco Yáñez. Pero para desarrollar una programación así concebida, lo que tiene que disponer es de un elenco, como es el caso, de directores de primer nivel mundial; ya que supone proponerles obras que, a lo mejor, otros directores no tan versátiles o sin un dominio tan amplio y profundo de determinados repertorios, pues le podrían decir que eso les crea dificultades. De hecho, y aunque Baldur Brönnimann no es todavía tan conocido como los otros tres directores, con Hillier, Rundel y Cummings tienen ustedes a tres figuras mundiales de la dirección en sus respectivos repertorios; y esto es algo que ustedes han asumido desde el principio, especialmente en lo que a los grupos de música antigua y contemporánea se refiere.

António Jorge Pacheco. Yo pienso siempre que, o se hace bien, o es mejor no hacerlo; medias tintas, no... Si vamos a crear un coro, vamos a intentar traer aquí a lo mejor. Con el Remix Ensemble, igual; comenzó en octubre del 2000, y lo hizo con un gran maestro, Stefan Asbury, que fue importantísimo en la creación del grupo y le dio un nivel interpretativo muy alto; por tanto, la exigencia desde el inicio fue muy alta, y él estuvo cuatro años, los primeros cuatro años, y fue la base del grupo; y después Peter Rundel desarrolló el grupo de una forma extraordinaria. Desde el primer ensayo que estuvo con nosotros, se veía que era algo fantástico con Peter: los músicos reaccionan inmediatamente, guiñan un ojo y reaccionan al momento; y la disciplina: a Peter Rundel le gusta mucho la disciplina y la concentración. Y esto genera un orgullo, el que los músicos digan con la cabeza alta: somos músicos del Remix; que ellos quieran ser de los mejores, y no digo ‘los mejores’, porque esto no es un campeonato de fútbol, para saber quién es ‘el mejor’. Pero sí que hay una gran exigencia de cada músico por llegar al primer ensayo completamente preparado, y entonces el nivel sí es muy elevado; y en eso yo sí que creo. Sobre todo, cuando se toca mucha música contemporánea la exigencia en la calidad de la interpretación tiene que ser aún mayor, no se puede engañar al público; el público sólo acepta la música contemporánea si está muy bien tocada; porque el público no es estúpido, el público sabe: puede conocer una obra o no conocerla, pero distingue enseguida si está bien tocado o mal tocado; y esto para mí es fundamental.

Paco Yáñez. En todo caso, en términos de música contemporánea, ahora mismo hay bastante diferencia en cuanto a calidad interpretativa entre la OSP y el Remix Ensemble, y se ha visto este año con la música de Lachenmann, u otros compositores, por ejemplo el nivel que alcanza el Remix en la música del mismo Brian Ferneyhough; aunque es cierto que no recuerdo a la OSP tocando Ferneyhough... 

António Jorge Pacheco. Ferneyhough prácticamente no escribe para orquesta, no tiene apenas repertorio para orquesta, porque sabe perfectamente que una orquesta no puede tocar su música. Ferneyhough dice: yo soy muy pragmático; las orquestas no logran tocar mi música; entonces, no vale la pena.

Paco Yáñez. A nivel de fidelización de sus directores titulares, Baldur Brönnimann acaba de llegar a la OSP; pero, ¿cómo están en términos de permanencia Laurence Cummings, Peter Rundel y Paul Hillier?

António Jorge Pacheco. Por mí pueden seguir mucho tiempo, y creo que ellos piensan lo mismo; además de que hay una relación muy fuerte y de confianza personal entre los directores musicales y yo; y tiene que haberla, esa confianza. Por mí, Laurence Cummings puede quedarse el tiempo que quiera; Peter Rundel se quedará el tiempo que quiera; Paul Hillier se quedará el tiempo que quiera; y Baldur Brönnimann acaba de comenzar este año, pero ya ha hecho un trabajo extraordinario, de gran consistencia y de perfeccionamiento técnico, y es alguien en quien creo mucho, es un gran maestro.

Paco Yáñez. Hablamos de Baldur Brönnimann, que acaba de llegar a la titularidad de la OSP; y dígame ¿quién decide en Casa da Música el nombramiento de los directores musicales?

António Jorge Pacheco. Pues es una propuesta del director artístico; o sea, mía, al consejo de administración. Yo justifico al consejo los motivos de la elección, y normalmente el consejo acepta; pero es mi propuesta, y el consejo de administración decide.

Paco Yáñez. Se refería usted antes a interpretar con calidad la música contemporánea, pero también se asomaba la cuestión de la decisión de qué obras se programan, porque es muy habitual en muchas orquestas de España, por ejemplo, que se programe a los grandes maestros del pasado, pero del presente tan sólo estrenos de compositores locales u obras irrelevantes. Sin embargo, aquí, además de ese abanico estético amplio, no se arredran ante obras de gran complejidad, y este año tenemos el ejemplo de las partituras orquestales de Lachenmann. Apuestan por obras de enjundia, complejas, potentes, aun a pesar del ‘riesgo’ que pueda suponer su aceptación por parte del público.

António Jorge Pacheco. Lo que importa es presentar obras que son relevantes, dentro de las muchas líneas estéticas posibles. Yo no escojo mi estética en Casa da Música; al contrario, procuro una apertura a los compositores que son relevantes, y dentro de esos compositores, pues sus obras más importantes. Con Lachenmann, por ejemplo, nosotros planeamos esta secuencia que comenzó con Schreiben (2002-03; rev. 2004), y después con Kontrakadenz (1970-71), Accanto (1975-76), y Tanzsuite mit Deutschlandlied (1979-80), y que fue también pensada desde el punto de vista del propio aprendizaje de la orquesta. No podríamos nunca comenzar a trabajar Lachenmann con esta orquesta empezando por Tanzsuite, ya que estratégicamente sería algo errado; y entonces creamos este recorrido para que la orquesta fuese asimilando su lenguaje, su nueva gramática, porque es una nueva gramática musical. Hicimos, por ejemplo, antes del Schreiben de enero, dos días en diciembre de taller con la orquesta sólo para conocer las técnicas, y esto funcionó muy bien, porque la orquesta llegó al primer ensayo y ya sabía qué significaba cada notación en la partitura y sus correspondientes gestos técnicos. Por tanto, yo acordé con Helmut un recorrido así por sus obras; sobre todo en el caso de la orquesta, porque el Remix ya conocía este lenguaje y no tenía ningún problema. Pero en el caso de la orquesta, sí hacía falta, porque nunca había tocado música de Lachenmann, a pesar de que han tocado mucha música contemporánea: Nono, Berio, Stockhausen..., todas las líneas estéticas; pero Lachenmann es muy particular y, por ejemplo, por parte de los músicos hubo un reaprendizaje de la notación musical; ya que, como tú sabes, es como aprender una nueva gramática, y esto precisa un proceso y una estrategia de desarrollo hasta llegar a Tanzsuite, que es una obra, desde un punto de vista interpretativo, tal vez de las más difíciles de Helmut Lachenmann, y que haremos con el Arditti Quartet, que son unos grandes intérpretes.

Paco Yáñez. Y en ese proceso de aprendizaje, ¿cómo percibe que ha sido la evolución de la OSP a un nivel técnico, pero también a nivel de actitudes, porque podemos pensar que quizás haya músicos que recelen de esta música, algunos incluso le pondrán pegas? ¿Qué grado de sinergia hay entre director artístico, directores musicales y músicos hacia esta defensa de la música contemporánea?

António Jorge Pacheco. Pues hemos de tener en cuenta el recorrido de esta orquesta ya desde antes de ser integrada en Casa da Música, en 2006, que tocaba en una sala pequeña en el centro de Porto, y que tocaba siempre el mismo repertorio, siempre lo mismo: Brahms, Beethoven, Schubert, Schumann; de vez en cuando un Bruckner, un Haydn; y que, por tanto, tenía un repertorio muy estrecho. Nuestra misión para la OSP es que sea una orquesta que en el mismo concierto sea capaz de concentrarse y tocar Beethoven con un determinado estilo, y en ese mismo concierto hacer un Lachenmann. Lo que nos interesa es la versatilidad de la orquesta. No voy a negar que cuando los miembros más conservadores de la orquesta tomaron conciencia de que aquí, en Casa da Música, tendrían que interpretar música de los siglos XX y XXI hubo algunas resistencias, claro; pero la mentalidad de la orquesta en su globalidad, como colectivo, ha evolucionado mucho, y ellos ya entienden que una orquesta del siglo XXI no es una orquesta del siglo XIX; una orquesta del siglo XXI tiene que interpretar todo el repertorio del siglo XX, y hay obras de la Segunda Escuela de Viena que esta orquesta aún no ha tocado, y las tiene que tocar; hay obras que no ha tocado de Schönberg; hay obras que no ha tocado de Webern, y las tendrá que tocar, es parte de la historia de la música. Hymnen, por ejemplo, es parte de un tiempo heroico de la vanguardia europea que en la mayor parte de salas no gusta tocar; y nuestra actitud es la opuesta: no recusamos esa parte importante del patrimonio musical del siglo XX, y la demostración es que Hymnen va a ser tocado; Gruppen ya fue tocado, como lo fueron las obras de Xenakis, Maderna, Scelsi... Entonces, la ambición es tener una orquesta versátil, aunque no voy a decir que vaya por ello a tocar repertorio barroco, ya que tenemos una orquesta barroca especializada y no tendría mucho sentido; pero sí es nuestra ambición que la orquesta tenga la misma actitud profesional ya sea tocando Brahms o Schumann, como si toca Lachenmann, Boulez o Stockhausen; y creo que ya se nota esa evolución. 

Paco Yáñez. En algunos conciertos hemos visto transferencias de músicos entre unas formaciones y otras; pienso en el violinista José Pereira, del Remix Ensemble, al que hemos visto recientemente con la OSP. ¿Es algo que se potencia en Casa da Música?

António Jorge Pacheco. Es raro; yo prefiero una división total de los músicos de cada formación, hasta por una cuestión de calendario, porque si el Remix está en una gira europea no puede contar con músicos que tengan que tocar con la orquesta. Son grupos especializados, lo que no quiere decir que en alguna ocasión no haya algún músico que se cruza; pero son músicos completamente aparte: los músicos de la Orquestra Barroca son músicos especializados en la interpretación en estilo barroco; los del Remix también están especializados, en lo contemporáneo; y se pueden cruzar, pero son excepciones.

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