No es casualidad que Ein Heldenleben (Vida de héroe, 1898), el último poema sinfónico de Richard Strauss, esté dedicado a Mengelberg y la Orquesta del Concertgebow de Amsterdam, porque ambos habían apoyado desde el primer momento la música de Strauss, al igual que la de Mahler y otros compositores contemporáneos, con estrenos, festivales monográficos, etc.Mengelberg fue también pionero en la grabación de la obra en 1928 con la Filarmónica de Nueva York, su orquesta entre 1922 y 1930. Anteriormente existían dos grabaciones: una de Eduard Mörike con la Charlottenberg Opera Orchestra de Berlín a principios de los años veinte, acústica y con grandes limitaciones técnicas, y otra del propio Strauss con la Berlin State Opera Orchestra en 1926, el mismo año de la aparición de las grabaciones eléctricas. Pero fue la grabación de Mengelberg la…
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