Discos

Lo ignoto refugiado en el silencio

Paco Yáñez
lunes, 20 de abril de 2015
Simone Movio: Di fragili incanti; Incanto III; ...come spirali...; Zahir V. Sigma Project. Klangforum Wien. Andreas Eberle, director. Juanan Ros, Fridolin Stolz y Fritz Trondl, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 73:44 minutos de duración grabado en la ORF Radiokulturhaus de Viena (Austria) y en el Conservatorio Profesional de Música de Getafe (España), del 7 al 10 de enero, y el 19 de octubre de 2014. col legno WWE 1CD 40410
0,0002786 En el libreto del compacto que hoy reseñamos, el compositor italiano Simone Movio (Latisana, 1978) tuvo a bien escribirme, junto con una amable dedicatoria, una breve cita del libro Segreti dello spazio e del tempo (1964), de su compatriota Massimo Scaligero: «Il mondo é il mondo che appare, perché nell’apparire rimane ignoto»... Para Movio, como para Scaligero, este permanecer ignoto se sostiene preservando el silencio, la soledad, en cuyo esplendor se abre un abismo que conduce a lo real, a aquella sustancia que Samuel Beckett, en Molloy (1951), decía forma el universo (cerrado para los oídos sordos): «Ni una persona de cada cien sabe callar y escuchar, ni siquiera lo que eso significa. Y sin embargo, es cuando se distingue, más allá del estrépito absurdo, el silencio del que está formado el universo»; ese silencio que Juan Goytisolo afirmaba, en su confesional En los reinos de Taifa (1986), «mantendrá intacta una pura y estéril ilusión de verdad»... 

...el silencio es uno de los elementos musicales (musicales, sí) más potentes de los manejados de forma extensiva por algunos de los compositores más sugerentes y sabios de la contemporaneidad: los Nono (en cuyos escritos podría incluirse perfectamente la cita de Molloy antes traída), Cage, Feldman, Lachenmann, Sciarrino, etc. A esta ilustre nómina de habitantes del silencio, de susurradores del rumor, tenemos que añadir a Simone Movio, en 2014 galardonado por la Ernst von Siemens Musikstiftung con su premio para jóvenes compositores, motivo por el que col legno le dedica este monográfico. El quinteto Di fragili incanti (2006) es uno de esos rumores, de esas levedades alzadas del silencio, con no pocos ecos sciarrinianos desde su comienzo (deuda y filiación, ésta, que no siempre los jóvenes compositores trasalpinos reconocen o asumen conscientemente -y es algo que ya me ha ocurrido en conversaciones con otros compositores italianos, como Federico Gardella-, pero que parece un sustrato nutricio innegable; o al menos así me lo ha parecido en esta primera partitura del disco). El terreno de la levedad, de lo etéreo, del encanto (concepto recurrente en Movio), es el transitado por este quinteto, en cuya partitura el compositor escribe indicaciones a modo de sugerencia: «Poco a poco visibile», «Sognante», «Come un ricordo»... Es así que lo desvelado, lo soñado y lo recordado se entrecruzan de forma constante en un juego de memoria(s) que maneja estructuras reaparecidas, deformadas, filtradas, moduladas en distintos timbres y estructuras en las diversas capas que sostienen los instrumentos del quinteto. Di fragili incanti es un bello espejeo de ilusiones, de fluctuaciones mnésicas en el crepitar, muy especialmente, de piano y flauta, con sus constelaciones agudas, inasibles, alzadas del silencio para, tras un desarrollo apenas sugerido, retornar a un silencio que es plenitud, a un vacío que no puede ser ya tal, habitado por semejante plétora de ecos propagados.

...come spirali... (2008), para saxofón, violín, percusión y piano, continúa esa senda de exploración, añadiendo una sonoridad, la del saxofón, que será parte del paisaje en las restantes partituras, todas ellas trabajos de cámara, ámbito en el que resulta más verosímil dar relieves a las composiciones de Simone Movio; partituras que, tanto los que las hayamos visto en vivo como los que las lean en el libreto de este compacto, se comprobará son de una dificultad endiablada, pobladas de figuras huidizas, de grupos repletos de discrepancias internas, de irregularidades métricas e intervalos complejos; todo ello para crear una música en constante estado de tensión, mas una tensión sugerida, leve; en este cuarteto, recurrente, conducida por el piano a modo de esa espiral que le da título, en giro perpetuo. El laberinto, la obsesión, el retorno a los materiales ya escuchados, serían otras formas de acercarnos conceptualmente a esta deriva cíclicamente reencontrada.

Si algo demuestra la sucesión de obras aquí recogidas, es la enorme coherencia estilística de Simone Movio en los siete años que comprende este abanico de partituras. El cuarteto de saxofones Zahir V (2011-12) sería otro ejemplo, con esas frases recurrentes que se despliegan, que se escinden del silencio activando ahora de forma más prolija sombras y convulsiones en la base grave que aún se apega a lo ignoto, que permanece más indefinida como forma en el registro del saxofón barítono. Zahir V nos propone un paisaje tímbrico, a pesar de la mayor homofonía de sus instrumentos, más diverso, en el que el ruido entra por medio del soplido sin tono, de los juegos de llaves, así como del uso del multifónico, importantísimo en el desarrollo del cuarteto, y que apuntala esa visión esférica, esa multifocalidad que domina el final del mismo, desdoblando y multiplicando las alturas de un modo más plural y complejo que en partituras previas.

Por último, una partitura de cuyo estreno a cargo de Vertixe Sonora Ensemble, el 27 de noviembre de 2012, en Santiago de Compostela, ya dimos cuenta en su día: Incanto III (2012). Como entonces decíamos, su título nos remite al encantamiento, pero también al canto como forma vocal, y, derivado de su etimología en italiano, al atascamiento, a lo repetitivo, a los mecanismos de la obsesión: aspecto relacionado por Movio con los procedimientos de duplicidad en la poesía de Ezra Pound. Escrita para saxofón, piano y percusión, Incanto III es, de hecho, un concierto para piano a pequeña escala, en el que saxofón y una amplia percusión expanden los sonidos del teclado, cuya parte es -de nuevo- de una dificultad mayúscula (como reconocía David Durán, pianista que brindó el estreno en el CGAC compostelano). Ello ahonda lo escuchado en las tres partituras previas: el gusto de Movio por la no linealidad, por la superposición de capas, por la proliferación multidireccional, aquí especialmente obvia en/desde el piano, cuyas constelaciones sonoras en deriva sinusoidal, de digitación fulgurante, van encontrando resonancias, conformando una suerte de piano expandido, transformado tímbricamente. En Incanto III el piano se filtra a sí mismo, a sus propios materiales en las alturas medias, que melódica y armónicamente se expanden, y, trascendidos sus límites tímbricos, encuentran nuevas sustancias sonoras en saxofón y percusión, cual auras proyectadas, procediendo a una continua contracción/dilatación del sonido, convirtiendo la resonancia en articulación, los sonidos secundarios en motivos principales, transformando la energía pero manteniendo su pulso. Continuas transposiciones y transformaciones modulan y amplían esa fricción de resonancias, que se estiran conservando sus estructuras armónicas. Las sonoridades de naturaleza electrónica se filtran (de un modo conceptual) e inspiran Incanto III, pieza de escritura refinada y sutil, técnica, sin concesiones. 

La interpretación en este compacto de Incanto III marca una variante con respecto a su estreno en Galicia, pues en el disco de col legno el Klangforum Wien aborda la parte de percusión con dos músicos, lo cual favorece la expansión y precisión de las resonancias del piano en la amplia sección percusiva de la que (heroicamente, habría que decir) se hacía cargo Diego Ventoso en la lectura de Vertixe Sonora. Es por ello que esta nueva versión resulta más plural y heterogénea en este apartado (favorecido también por el hecho de contar el Klangforum con director para coordinar el complejo entramado de estructuras y ritmos dispuesto por Movio). En los restantes atriles, guardo mejor recuerdo de Pablo Coello, al saxofón, y, muy especialmente, del inmenso trabajo de David Durán en el teclado, que diría más sólido, técnico y expresivo que Florian Müller en col legno, algo más frío y apagado. Una pena, que no se hubiera optado por contar con el conjunto que estrenó este trío, dando así proyección discográfica a un ensemble que tiene, en mi opinión, en este apartado una de sus asignaturas pendientes; pero ha mandado aquí la unidad de grabación de las tres partituras confiadas al Klangforum (Di fragili incanti; Incanto III; ...come spirali...), y, en todo caso, nos encontramos con la habitual calidad de los vieneses, en estas estéticas ya muy afianzados, por medio de compositores como el propio Salvatore Sciarrino, o de los muchos ecos que de Sciarrino se filtran a otros habituales en los atriles del Klangforum, como Beat Furrer. Por lo que a Zahir V se refiere, hemos de señalar el excelente trabajo de Sigma Project, su unión de densidad y transparencia, en una obra nada sencilla de calibrar, en la que los rumores de sus multifónicos consiguen una gran pluralidad, una tensión, un remitirse al tiempo a un lenguaje de alturas y a una rugosidad ruidista que aporta nuevos matices en la habitualmente pulcra, inmaculada y muy ligada al lenguaje de alturas escritura de Movio.

Las tomas sonoras son, como es habitual en este sello, muy buenas. La edición del disco sigue los estándares de la serie dedicada por col legno a los jóvenes ganadores del premio Siemens: un amplio libreto de 59 páginas a color, con biografías, un informativo ensayo a cargo de Markus Böggemann, y una importante cantidad de ejemplos de partituras (13 páginas), además de numerosas fotografías de compositor e intérpretes. Edición, por tanto, envidiable y modélica, para una música que nace del silencio y que en algunos de los grandes contemplativos de la creación contemporánea encuentra referentes e impulso.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Simone Movio
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