La división de una orquesta en familias instrumentales no obedece sólo a una cuestión estructural sino que también sugiere la existencia de una organización interna basada en una emoción. Que yo sepa, no existe, ninguna otra sociedad comercial o industrial, ni siquiera cultural, que utilice el término "familia" para designar los distintos departamentos que la componen. Entren, por ejemplo, en una gran editorial, y pregunten por la familia de los vendedores, o la de los escritores, y ya verán la cara que le ponen.Y es que la búsqueda del beneficio económico por encima de todo se sirve de un lenguaje que margina cualquier palabra sospechosa de enraizarse en el corazón: alegre, cantando, con sentimiento; expresiones, en fin, que los músicos de esas empresas de carácter no lucrativo que llamamos orquestas acostumbramos a utilizar cuando…
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