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Las organizaciones musicales de Estados Unidos comienzan a responder a la crisis desatada tras los atentados del 11 de septiembre. Y algunas lo hacen de la forma más drástica: la Sinfónica de Baltimore ha decidido prescindir de su coro y el Carnegie Hall, de su banda de jazz.Según el
Sun Spot, a finales del presente año, la Sinfónica de Baltimore prescindirá del coro que la ha acompañado durante 32 años. Los 142 miembros de la formación recibieron "con angustia" la noticia durante un ensayo la pasada semana. Las razones exclusivamente financieras esgrimidas por el presidente de la Sinfónica de Baltimore, John Gidwitz, no pareció convencerles, ya que prescindir de esta formación sólo ahorrará a la orquesta 150.000 dólares.A cambio, el público de Baltimore se quedará sin su
Mesías anual, lo que no parece preocupar a Gidwitz, pues "el público de la ciudad no es particularmente receptivo hacia la música coral".Por su parte, el nuevo director del Carnegie Hall, Robert J. Harth, ha anunciado que a partir de la próxima temporada, la emblemática sala neoyorquina prescindirá de su banda de jazz, compuesta por 16 músicos.Según Harth, la existencia de la banda limita "los recursos de los programadores" de la sala, que no disponen de presupuesto para invitar a otras formaciones de jazz porque deben pagar mensualmente las nóminas de la formación estable. Pero los críticos neoyorquinos "no tragan" y argumentan que esta exclusión se debe exclusivamente a los problemas financieros por los que atraviesa el Carnegie y que todo se traducirá "en menos música y menos jazz".
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