Hay compositores que han quedado totalmente asociados a una obra, y son conocidos sólo por ella. En algunos casos es justo: Galos compuso un Nocturno del Lago de Como precioso, Gruber su Noche de paz, pero nada más. En otros casos el que el público se haya centrado en una sola obra, eso sí dándole una enorme popularidad, ha sido más una maldición que una bendición: Ponchielli y su Gioconda o -el caso que hoy nos ocupa- Bruch y el Concierto para violín en sol menor (en menor medida otras de sus obras para violín), porque posiblemente ambos compositores han recibido una menor atención hacia su música que cualquier otro compositor menos famoso.Max Bruch (Colonia, 6.1.1838; Friedenau, Berlín, 2.10.1920) es autor de tres sinfonías, este disco recoge la Tercera (1887), tres conciertos para violín, tres óperas estrenadas, un buen número de…
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