No está mal. Sólo hemos tenido que esperar al segundo año del tercer milenio para ver organizado en España un ciclo de ópera barroca. En esta ocasión lo que no nos daba la naturaleza nos lo ha dado Salamanca. La capitalidad cultural europea de la ciudad castellana nos trae no sólo un ciclo de ópera (con muchas carencias notables, todo hay que decirlo), sino una extensa e interesante programación de música barroca. La duda nos asalta: ¿servirá para algo? Quiero decir que si, además de deleitar los oídos de los aficionados, que no es poco, este ingente empeño salmantino dejara poso y tendrá continuidad en el futuro. Conociendo como conocemos a nuestras autoridades culturales, me temo que se trata de un esfuerzo espasmódico, uno más.Me he quejado en no pocas ocasiones, y lo tendré que seguir haciendo, del absoluto desprecio con que es…
Comentarios