Barajé otros títulos para esta reseña. Pensé en titularla "También Lang Lang tiene su corazoncito" porque en el segundo movimiento se vio a Lang realmente contento mientras tocaba: relajado, sonriente, expresivo. Pensé en "Lang se somete a la orquesta" porque eso es lo que más me llamó la atención al comienzo del concierto. Durante el primer movimiento tuve que mirar varias veces a Lang para percibir si estaba tocando porque se fundía tan increíblemente bien con la orquesta que no llegaba a saber si realmente pulsaba las teclas, y lo hacía.
Frente a las dos ocasiones anteriores en que vi a Lang en recital y me pareció muy divo -este fue mi estreno con orquesta, curiosamente con la misma obra que aupó a Lang a la fama en 1999- en esta velada fue humilde, adaptable, entregado a la partitura ... excepto en el tercer movimiento, cuando Lang…
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