El director de orquesta Jun Märkl, experto en el repertorio sinfónico y operístico de la tradición franco-alemana, mostró a lo largo de este concierto la precisión de un reloj suizo al frente de la Orquesta Sinfónica de Houston. Sus rápidas salidas y entradas del y hacia el escenario –casi corriendo la última parte de cada trayecto- y el apremio que mostró por iniciar cada pieza atacando el comienzo sin apenas dar tiempo a la conclusión de los aplausos, parecían presagiar unos tempi más ágiles de lo debido. El temor, sin embargo, no se cumplió; era todo energía, ganas y -por qué no decirlo- acaso también una cierta dosis de teatralidad propia de aquél que conoce muy bien su oficio. Lo cierto es que cuando la maquinaria orquestal se puso en funcionamiento –tanto en El Corsario como, sobre todo, en la majestuosa…
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