Discos

Redescubriendo a Adalid

Eduardo Chávarri Alonso

martes, 19 de mayo de 2015
Marcial del Adalid: Romanzas sin palabras; Scherzo nº 3 op. 24 en Mi bemol Mayor; Soirées d’automne à la ferme (6 Romanzas sin palabras); Love and mistery (Romanza sin palabras) op. 42; El lamento (Balada para piano); Improvisación fantástica; Petit Riens (6 Valses à la Tudesque) op.9. Mario Prisuelos, piano. Javier Monteverde, productor. Alfonso Carraté, productor ejecutivo. Pablo Barreiro, técnico de sonido. José Luis García del Busto, textos. Un CD de 73:08 minutos de duración grabados en el Auditorio de Galicia en Enero de 2015. Grabado por el Servicio de Arquivo Sonoro, Radio Galega. UNIVERSAL.
Qué mejor forma de celebrar el centenario de la Sociedad Filarmónica de Vigo que homenajear a uno de los compositores y pianistas gallegos más relevantes del siglo XIX. Marcial del Adalid (1826-1881), uno de los representantes del piano romántico español, es el protagonista de este monográfico, que cuenta con la colaboración de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia. Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos ciegos por la venda que nos impone el canon musical establecido. A la postre, los grandes maestros europeos del Romanticismo eclipsaron a muchos pianistas que tocaban y publicaban dentro y fuera de nuestras fronteras. Adalid, a pesar de estar considerado como uno de los pilares de la música gallega, es bastante desconocido por el público en general. Este disco recupera obras de su primera etapa, en la que cultiva de manera prolífica, la música de salón y las pequeñas formas para piano.  

No es la primera vez que la figura de Adalid acapara por completo el protagonismo en la realización de un registro sonoro. En 1976, Antonio Ruiz-Pipó dedica un disco a “Los románticos españoles”, donde la música del pianista gallego ocupa toda una cara del mismo, recogiendo las cinco obras de Adalid que el propio Ruiz-Pipó había publicado. En este siglo podemos mencionar los dos volúmenes que Miguel Álvarez-Argudo le dedica de forma monográfica. Además, los investigadores Antonio Iglesias, Margarita Soto Viso y Xoán Manuel Carreira han puesto en valor su obra a través de sus publicaciones y ediciones de partituras.  

En esta ocasión, las manos elegidas para devolver a la vida las obras de Adalid han sido las del pianista madrileño Mario Prisuelos. Descubrió la música del compositor coruñés gracias a su maestro, Humberto Quagliata, quien también había grabado la música de Marcial del Adalid. En el disco Música española para piano: del Barroco al presente, editado en 2012, Prisuelos ya incluyó una ballade de Adalid. Las seleccionadas para este nuevo trabajo no son obras que se caractericen por un alarde virtuosístico. Sin embargo, la cuidada técnica y la precisa articulación, junto con una interpretación expresiva a la vez que comedida, hacen aflorar esas conexiones entre música y alma que los propios decimonónicos veían en la música de Chopin. La aparente simplicidad enmascara una gran belleza melódica sobre la que planea la sombra del poeta del piano. Prisuelos, imbuido por la estética romántica que transmiten estas obras, hace suyas las piezas del propio Adalid, proyectando sobre el teclado su gran personalidad pianística. El resultado final, una increíble metáfora entre música y poesía, que se desprende de esa elegancia e intimismo que Prisuelos exhibe en este disco y que nos transporta a los salones españoles del siglo XIX.  

El pianista polaco siempre ha estado rodeado de rumores e historias, a veces algo idealizadas. El posible encuentro con Adalid parece ser que nuca se produjo. No obstante, podemos advertir en su música la influencia chopiniana y la de otros compositores de la época, marcada principalmente por las enseñanzas que recibió de su maestro Moscheles en Londres. Su íntima relación con Guelbenzu también puedo repercutir en su pasión por Chopin, que cristalizó con la composición de la Improvisación fantástica, homenajeándolo tras su muerte. 

Este compendio de obras refleja un amplio abanico de formas musicales, dando una buena idea del trabajo compositivo para piano de Marcial del Adalid. En este disco podemos encontrar ejemplos de nocturno, de balada, un scherzo y por supuesto, las romanzas sin palabras. Hay que destacar el primer registro sonoro de un cuaderno de seis romanzas sin palabras titulado Soirées d’automne à la ferme. Estas piezas inéditas han sido rescatadas del fondo donado por los herederos de Guelbenzu, situado en la Biblioteca Nacional.  

El compositor coruñés es un personaje que encaja perfectamente en los discursos identitarios. Pese a ser un hombre cosmopolita, formado en diferentes países, nunca perdió de vista su tierra natal. Es de agradecer que tanto las entidades públicas como las privadas, favorezcan y apoyen la realización de estos proyectos tan interesantes. Sin embargo, deseamos que el patrimonio cultural no tenga que esperar a aniversarios o festejos puntuales para ser recordado y puesto en valor. Como ocurre también en otros ámbitos, no solemos apreciar las cosas que tenemos cerca. El piano romántico español es de gran calidad. ¡Conozcamos y disfrutemos de esta fantástica música!

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