'Cocinero, cocinero, atiende bien la caldera y prepara con esmero un arroz con habichuelas.' Al menos, así reza una conocida copla española que contradice la costumbre de poner al solista a dirigir la orquesta en programas especialmente complejos. Jean Jacques Kantorow, buen director y excelente violinista, se enfrentó con no pocos escollos para dirigir el Concierto para violín y orquesta nº 3 de Camille Saint-Saens y llevar las riendas de la Orquesta Sinfónica de Galicia al mismo tiempo. Quizás en un concierto de Mozart podría haber resuelto mejor su complejo doble papel, pero en el tercero de Saint-Saens cumplió sin más. Hubo frecuentes desajustes y no un suficientemente equilibrado balance, que se vio compensado por la labor encomiable -como siempre- del gran concertino Massimo Spadano y por la calidad de la interpretación solista del…
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