El Triple concierto para violín, violonchelo y piano de Beethoven es la más célebre composición para trío con orquesta desde principios del siglo XIX y no ha sido ensombrecida por el, por otra parte, magnífico Triple Concierto de Tippett, escrito para violín, viola y violonchelo. Dedicado en 1807 al Príncipe Lobkowitz, aunque originalmente concebido para el excelente pianista que era el Archiduque Rodolfo, participa, según Jean-Paul Montaigner del 'ideal de composición beethoveniano', como sugiere el carácter marcial del Allegro.Dividido en tres movimientos -Allegro, Largo y Rondo alla Polacca- prima la fuerza de los motivos rítmicos de similar modo que posteriormente sucedería en la Sinfonía nº 7. El Largo, breve, pero exquisito, es seguido sin solución de continuidad por un Rondo a la Polacca ciertamente enérgico.En este mismo compacto…
Comentarios