Tango, tonada, milonga, murga, vals criollo... Candombe, chacarera, choros, gato, malambo, takirari... Tan exóticos y sorprendentes como se podrían sentir desde esta orilla del Atlántico, pero tan absolutamente propios y fascinantes para quien, guitarrista o guitarrófilo, los pudo escuchar a manos de tantos buenos guitarristas que llegaron de allá, de la otra orilla: como Alirio Díaz, Beetho Davezac, Ernesto Bitteti, o Graciela Pomponio y Jorge Martínez-Zárate -pontífices musicales, literalmente, que supieron reducir un océano a charco familiar-, en los ya tan lejanos años sesenta.Tales sones forman parte de la inmensa heredad que, en forma de gran riqueza musical, ha creado en América un sabio mestizaje humano y cultural entre las civilizaciones aborígenes y las sucesivas llegadas de las europeas. Méjico, América Central y del Sur -cuna…
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