Tercera visita a la sala de la Sociedad Filarmónica del conjunto de cámara de la prestigiosa Academy of Saint Martin in the Fields. Buena entrada en una tarde de primavera bilbaína tradicional, con fugaces jirones azules en el cielo y frecuentes y violentos aguaceros. Abría programa el Quinteto para trompa y cuerda de Mozart, con sus dos violas, y la formación londinense hizo una interpretación hermosa, exhibiendo el exultante tratamiento de la trompa por parte del salzburgués, siempre en la ensoñación y la jovialidad de una posible partida de caza, y muy lejos de una verdadera intención camerística. Sólo en el Allegro final, quizá el más interesante de los tres movimientos, parecieron acoplarse intensamente la composición, la sala y el quinteto, pero la obra es decididamente prescindible o, dicho con todas las cautelas tratándose de…
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