La composición para soprano, coro mixto y orquesta Aita Gurea, del sacerdote Francisco de Madina, aita Madina, es tan breve como hermosa; menos de cinco minutos para una obra de una sencillez y majestuosidad desbordantes, dominada de principio a fin por el Orfeón Donostiarra y la orquesta, y muy bien transmitida en su parte por la joven soprano ucraniana Olena Tokar. Aita Gurea tiene la virtud de envolver al auditorio en una atmósfera de recogimiento espiritual e introspección, con independencia de creer o no creer en términos religiosos, y quizá por eso resulta tan bella y subyugante en la liturgia profana que es un concierto, con su inherente carga de solemnidad. Así fue el inicio del último concierto de la temporada de la Sinfónica de Euskadi: franco y pleno de solemnidad. La obra de Madina es redonda y así sonó: redonda.
Olena Tokar…
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